Para que tengan una idea, se trata de un gran parque ubicado en el centro de la ciudad. Sería lo que el Retiro para Madrid o Central Park para Nueva York. Este vasto lugar, de 19 hectáreas de superficie, ha visto toda la historia de esta ciudad. El primer habitante de la ciudad, William Blackstone, vendió estas tierras al ayuntamiento en 1634 y durante más de dos siglos fueron utilizadas para que pastara el ganado. Más tarde, pasó a ser un campo de entrenamiento de tropas militares e, incluso, el emplazamiento del patíbulo. No sería hasta el siglo XIX cuando lo convertirían en la zona de recreo que es hoy. Fue en el Boston Common donde los colonos hicieron piña en contra de los dirigentes británicos, bajo cuyo yugo estaban sometidos. Hoy en día, se pueden ver grupos de actores, ataviados con ropas de la época, que recrean pasajes de aquél pasado insurgente y que escenifican de una manera verdaderamente realista. Sin lugar a dudas, la mejor manera de disfrutar del Boston Common, es paseando tranquilamente. Las gélidas temperaturas que alcanzan en aquellas latitudes en invierno me hacen recomendaros el verano o el otoño como mejor época de visita. Decir que, cuando yo estuve, era abril y el frío era más que intenso, insoportable. Uno de los detalles que podemos apreciar, es el Shaw Memorial. Se trata de un relieve que recoge al Regimiento 54 de Infantería de Massachusetts de la Guerra de Secesión. Igualmente, en otro parque del parque, hallamos la Blackstone Memorial Tablet, una lápida que recuerda la adquisición del Boston Common en 1634, a modo de demostración de que pertenece a la Ciudad. Más o menos en el centro, hay un quiosco circular, de piedra. Es el Parkman Bandstand, un quiosco de música que fue construido en 1912 en homenaje a George F. Parkman, quién donó 5 millones de dólares a la ciudad para el mantenimiento de este y otros parques de la ciudad. Como no, hay una fuente: la Brewer Fountain, que no es especialmente bella y fue adquirida en la exposición de París de 1867. Pero lo que sí resulta curioso, es visitar un pequeño cementerio que está integrado en el conjunto: el Central Burying Ground. Aquí están enterrados los restos de británicos y americanos abatidos en la batalla de Bunker Hill (1775).
Si quieren llegar a este lugar en metro, la estación más conveniente es Park Street. Junto a ella -muy importante-, se encuentra el llamado Centro de Visitantes, que viene a ser una oficina de turismo en la que facilitan planos y toda la información que podamos precisar los turistas.
Espero que, tras haber leído esta opinión, sintáis más cercana esta ciudad y que a alguno de vosotros le hayan entrado ganas de visitarla. Merece la pena.
El Boston Common
August 24th, 2010 · No Comments
Tags: Atracciones en Boston
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